Espacio reservado a la recepción de turistas, exposición, investigación y contemplación del lobo ibérico. Esta edificación se sitúa en plena naturaleza en Robledo (Zamora) en la frontera natural con Portugal. Localización elegida al encontrarse la mayor población de lobos ibéricos de toda Europa Occidental.
Pretende mimetizarse con el paisaje, tratando de alterar lo menos posible el lugar, por lo que se decide establecer un espacio completamente enterrado, excavando la roca y reutilizando este mismo material para hacer la fachada del edificio, estas rocas se colocan de manera tradicional, sin el uso de mortero visto. Desde el exterior solo puede apreciarse los lucernarios que iluminan el espacio interior mediante unas piezas facetadas que sobresalen del terreno y la amplia cubierta ajardinada.
En cuanto al interior, se dispone una cubierta bidireccional de vigas de gran canto de madera entrelazadas entre sí de 25 m de largo por 1,50 m de alto. En todo momento quiere mantenerse la naturaleza del material. La piedra, el hormigón y la madera establece un interior de gran sinceridad constructiva.